Cómo construimos a Maia (1/3): del moodboard a Midjourney
Presenté FOROTEC 2026 con un corto en vez de diapositivas, protagonizado por un personaje: Maia. Parte 1 de cómo la construimos: la decisión del casco sin rostro, los moodboards de Midjourney y por qué el estilo saltó de fotorrealista a anime.
Cómo construimos a Maia (1/3): del moodboard a Midjourney
En FOROTEC 2026 no presenté con diapositivas. Presenté con un corto: un personaje llamado Maia caminando por una ciudad nocturna mientras el texto de la charla aparecía encima. Funcionó. Esta serie es el cómo — sin humo, con las decisiones y los errores. Empiezo por lo primero: cómo nació el personaje y su mundo, con moodboards y Midjourney.
La regla de arranque fue una sola: el visual no puede competir con el texto. El público eran 300+ directivos y profesionales de TI leyendo datos densos (métricas, dolores, casos). Si la imagen grita, nadie lee. Así que casi todas las decisiones de diseño salen de ahí — de proteger el texto, no de lucir la imagen.
La primera decisión: casco siempre, nunca rostro
Antes de un solo frame definí al personaje con dos reglas duras:
- Casco siempre, sin rostro. Nada de ojos, nada de cara. No es estético: la IA hace caras raras (el valle inquietante mata la credibilidad frente a ejecutivos), y una silueta sin rostro es más inquietante y no compite con el texto. Además, ella nunca se acerca tanto a cámara como para que el casco se disuelva — si un plano la acerca de más, Midjourney le inventa cara. Se corta antes.
- Cuerpo siempre cubierto. Nada de piel. El material (polímero satinado, titanio cepillado) se lee muchísimo mejor sobre armadura que sobre una silueta lisa, y frente a este público era lo correcto.
El moodboard: una lección que no esperaba
Midjourney tiene Personalize (--p): le das un perfil de imágenes curadas y empuja toda la generación hacia ese mundo. Armé un moodboard de 21 fotos — no de "personajes bonitos", sino de materiales y luz: cascos sci-fi, polímero satinado, metal cepillado, cromo líquido, matrices de LED, arquitectura industrial. La estética se define por cómo cae la luz sobre superficies, no por el sujeto.
Y aquí la lección que me costó un intento entero: los moodboards no son neutrales, cargan medio, no solo estética. Un perfil hecho de fotos empuja hacia fotorrealismo por diseño, aunque el texto del prompt pida otra cosa. Lo confirmé más adelante cuando intenté hacer arte ilustrado con el moodboard fotográfico puesto: peleaban. Cuando cambies de medio, cambia el moodboard.
La Biblia: 20 frames que se leen como un solo plano
El corto no son 20 imágenes sueltas: es un plano continuo que se pausa para meter texto. Para que 20 frames de Midjourney se lean como una sola toma, cada prompt se arma con bloques fijos que se copian literal:
--p <moodboard> --ar 16:9 --style raw --stylize 400
--no text, letters, words, numbers, logos, watermark, bare skin, nudity, crowd
Más un bloque de personaje idéntico en cada frame (vestuario descrito con las mismas palabras exactas) y un bloque de mundo (calle nocturna, asfalto mojado, niebla baja, letreros rectangulares en blanco). Los letreros siempre vacíos — es la metáfora de la charla (todos anuncian, nadie dice cómo) y de paso evita que Midjourney alucine glifos.
Espacio negativo, declarado por frame. Cada imagen dice dónde va el texto. Y el texto necesita fondo muerto, no solo oscuro — por eso el color se maneja aplastando los negros. Aprendí a pedir explícito bottom band of frame dark and even cuando el slide llevaba una métrica abajo: sin eso, un charco de luz se come el texto.
El color: se genera en ámbar, se vuelve morado por código
El violeta es el color de marca (#4f3ee9). Pero no generaba en morado — generaba en ámbar/cálido y lo convertía por código. El grade pasa a luminancia y remapea con un duotono, así que el color de origen da igual: lo que importa es la estructura de luz, y el ámbar da mejor caída.
# duotono: negro -> violeta -> blanco, con contraste sigmoidal
convert entrada.png ... -sigmoidal-contrast 6,55% \
\( +clone -fill "#4f3ee9" ... \) ... salida.png
# NO usar rotación de tono: aterriza en verde y deja residuo café en la niebla.
El giro: un accidente que se volvió el personaje
Con lo fotorrealista tenía frames, pero dos problemas no se iban: la cara (aun con casco, cualquier acercamiento la delataba) y que el registro foto es implacable con cualquier deriva. Entonces pasó algo: pedí una hoja de referencia del personaje y salió ilustrada, tipo anime, por accidente. Y me gustó más que todo lo anterior.
El cambio a anime tenía sentido más allá del gusto:
- Adiós valle inquietante. En registro ilustrado el rostro deja de ser un campo minado.
- Consistencia más fácil entre frames, y las deformaciones del video se disimulan cuando la imagen ya es estilizada.
- Referencias destiladas: Ghost in the Shell (2026, Science SARU) como dominante + Gantz para el registro sombrío. Del asfalto mojado de Edgerunners tomé solo el oficio, no la paleta fluorescente — habría peleado con el morado de marca y era muy ruidosa para el público.
Y un detalle clave: el nuevo moodboard no se armó bajando frames de las series (arrastran derechos y paletas ajenas). Generé 8 referencias propias en Midjourney con prompts de estilo, y de esas armé el perfil. Limpio, propio, afinado al tema.
El moodboard cargaba el medio, otra vez. El primer intento de la hoja anime salió mal porque tenía el moodboard fotográfico puesto. El --p de fotos empuja a fotorrealismo por diseño. Dos códigos de moodboard, nunca mezclar: uno foto, uno anime.
Pruébalo tú: publiqué todos los prompts
Nada de esto sirve de mucho contado. Así que subí el cuaderno de producción completo a GitHub, público: github.com/andyeswong/maia-prompts.
Están los 20 prompts literales con la planta de set de cada escena, los parámetros, los negativos, los cinco scripts del grade, cómo se armaron los dos moodboards (con los créditos de las fotos) y —lo que más cuesta encontrar en internet— los errores: lo que no funcionó y por qué.
Para probarlo en tu cuenta de Midjourney: copia un prompt completo y quítale el --p y el --oref — esos códigos son de mi cuenta y en la tuya no existen. Con eso ya genera el mundo, aunque no a Maia. Si quieres consistencia de personaje propia, en el repo está cómo armar tu moodboard y tu hoja de referencia.
Lo interesante casi nunca es el prompt bonito. Es la restricción: el espacio negativo declarado por frame, el vestuario descrito con las mismas palabras exactas, los negativos que impiden que el modelo "ayude". Eso es lo que hace que veinte imágenes generadas por separado se lean como un solo plano.
Si sacas algo bueno, cuéntamelo. Los issues están abiertos.
Sobre los derechos: Maia es un personaje generado con IA, creado por y para Purple AI. No representa ni pretende parecerse a ninguna persona real. Los prompts y los scripts son libres (MIT) — úsalos para tus propios personajes; el detalle está en el README del repo.
Dónde quedamos
Al final de esta etapa tenía un personaje que me encantaba y 20 composiciones aprobadas. Pero faltaba lo más difícil: hacerla moverse. Y ahí Midjourney me pegó en la cara — cuando intentas animar los frames, Maia se deforma entre un keyframe y el siguiente. El modelo no "camina" del frame A al B: interpola el clip entero de una vez y la reinventa a medio camino. Cambiaba de casco, mudaba de traje, giraba sobre sí misma.
Parte 2 — Maia se mueve: Soul, clips y loops. Cómo el Soul de Higgsfield finalmente ancló su identidad, la regla que descubrí por las malas (una sola cosa se mueve a la vez), y cómo se hicieron los loops de reposo sin que el personaje morfeara. Próximo viernes.
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