Cuando mis directores no se ponen de acuerdo, no meto una IA que decida. Meto cuatro que los obliguen a decidir
Construí Quorum: una sala de deliberación con IA que fuerza a mi equipo — y a mí — a completar el razonamiento antes de decidir, con una regla dura: nada entra a la memoria de la empresa sin que un humano lo apruebe.