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Cuando mis directores no se ponen de acuerdo, no meto una IA que decida. Meto cuatro que los obliguen a decidir

AWONG 5 minutos de lectura 36 vistas

Construí Quorum: una sala de deliberación con IA que fuerza a mi equipo — y a mí — a completar el razonamiento antes de decidir, con una regla dura: nada entra a la memoria de la empresa sin que un humano lo apruebe.

Cuando mis directores no se ponen de acuerdo, no meto una IA que decida. Meto cuatro que los obliguen a decidir

Imagina una empresa donde algo tan básico como definir el producto no se puede resolver, porque cada director tiene una idea distinta y nadie cede. Pasa más de lo que se admite.

Y si metes IA ahí — pero no una, varias, cada una con un rol y con memoria real de la empresa — ¿y las haces discutir junto a tu equipo, en vez de decidir por él?

Eso es Quorum.

Qué es, sin rodeos

Una sala de deliberación. Cuatro personas de IA con roles fijos — CFO, CISO, CTO, Strategist — más un Moderador, discuten un problema real con quien escriba en la sala. Ninguna opina en el vacío: cada una tiene memoria propia de la empresa, y nada de lo que dicen entra a esa memoria de forma permanente sin que un humano lo apruebe.

El tablero de salas — Concerns

Es un tablero tipo kanban: salas abiertas, en deliberación, esperando a un humano, resueltas. La de "marketing" ya llegó a consenso y tiene 26 hechos aprobados. La de "qué producto priorizar" sigue abierta, con 11 hechos propuestos que nadie ha tocado todavía. Sobre eso vuelvo más abajo — es la parte más honesta de todo esto.

Por qué existe el gate

La primera versión no funcionaba. Sembré la memoria con nueve bloques densos, cada uno con varios hechos mezclados. Cada persona, al buscar contexto, jalaba casi todo el bloque — y con eso de más, alucinaba. Inventó clientes que no existían.

El arreglo fue memoria atómica: un hecho por entrada, con su propio scope (global, o de un cliente específico, o de un tema interno), para que cada persona recupere solo lo que le toca. Y encima de eso, el gate: cuando el detector propone un hecho nuevo, no se guarda solo. Aparece en una cola — "¿guardar esto en memoria?" — con tres botones: combinar con lo que ya existe, reemplazarlo, o agregarlo como nuevo. Un humano decide.

Verla trabajar: la sala de marketing

Le pedí al panel estrategias de marketing. Cada persona respondió desde su carril, sin ceder terreno:

CFO: Antes de que alguien diga "prioricen", necesito ver los números que lo justifiquen.

CISO: Mi lente es superficie de ataque. No puedo elegir sin saber qué puertas abre esto.

CTO: Esto son dos apuestas de ingeniería muy distintas, y hay que elegir la que no nos deje deuda técnica.

Strategist: La pregunta no es qué construir primero — es qué movimiento tiende el puente más fuerte hacia la empresa que necesitamos ser en 24 meses.

Sala de marketing, con el fact-gate a la derecha

De ahí salió un plan en fases: una sola landing page para el vertical más fuerte — agencias aduanales — medir 30 días, y solo entonces decidir si se justifica más. El CFO puso el umbral exacto de leads por semana para el siguiente paso. El CTO frenó una idea de plataforma multi-vertical con base de datos propia: "prueben con una página estática primero".

Y el CISO encontró algo que a mí se me había pasado: nuestros centros de datos están en Estados Unidos, y eso crea una obligación de aviso bajo la ley mexicana de protección de datos para un formulario que va a captar leads de empresas mexicanas. Terminó como un checkbox de consentimiento en el formulario, exigido antes de construir nada.

De esa sesión, 26 hechos quedaron propuestos. Aprobé la mitad — quién es nuestro director creativo, cuál es nuestro vertical más fuerte, qué charla usamos como posicionamiento. La otra mitad sigue en la cola.

La sala que no cerró — y por qué la dejo así

Antes de esa, hubo otra: qué producto priorizar, ¿Purple AI/Assessment o Genie? Entré por voz, en vivo, y el Moderador se negó una y otra vez a darme su opinión — solo me empujaba a terminar la mía.

La misma sala, con mi voz transcrita en tiempo real

Fui llegando a esto en voz alta:

"No es que no se alinee. Creo que existe un gran desconocimiento en temas de a cuánto cuestan los tokens, cómo realmente se ve una integración de inteligencia artificial, que no todos son agentes."

La pregunta no era qué producto construir. Era que el assessment no cuesta nada, ya hay tracción — y lo que no cierra es la venta, porque el cliente no entiende qué compra.

Sala de producto: el CFO se niega a opinar sin datos

Esa sala nunca llegó a consenso formal. Quedan 11 hechos propuestos y ninguno aprobado. La herramienta hizo su parte — capturó el diagnóstico correcto en tiempo real, mientras yo hablaba — y la parte humana del gate, la mía, sigue sin cerrarse.

Lo dejo así a propósito. Es más honesto que un caso de éxito pulido: la sala no me dio una decisión, me dio el diagnóstico. La memoria sigue esperando a que yo la confirme.

Lo que me llevo

No construí una IA que decide por mí. Construí una sala donde varias IAs con roles distintos me obligan a completar mi propio razonamiento en voz alta — y donde, pase lo que pase en la conversación, la memoria de la empresa no cambia hasta que yo lo digo.

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